Herejías
Enseñanzas que alguna Iglesia o concilio rechazó en los primeros siglos. Cada página dice qué sostenían y cómo se les respondió, con los Padres y los concilios que intervinieron.
Siglo I
c. 45–100
Sostenían que los cristianos de origen gentil debían circuncidarse y observar la Ley de Moisés para ser salvos o plenamente parte del pueblo de Dios.
c. 90–250
Enseñaba que Cristo solo «parecía» (gr. dokein) tener un cuerpo humano y sufrir, porque lo divino no podía unirse realmente a la carne.
c. 100–400
Conjunto de movimientos que enseñaban que la salvación llega por un conocimiento (gnōsis) secreto, y que solían distinguir entre el Dios supremo y un creador inferior (demiurgo) del mundo material.
c. 100–400
Grupo judeocristiano que mantenía la observancia de la Ley, rechazaba a Pablo y, al menos en parte, veía a Jesús como un hombre elegido por Dios y no como preexistente o nacido de una virgen.
Siglo II
c. 144–450
Distinguía entre el Dios justo y creador del Antiguo Testamento y el Dios bueno revelado por Jesús, y rechazaba las Escrituras judías.
c. 156–550
Movimiento profético que anunciaba una nueva efusión del Espíritu (el Paráclito) por medio de sus profetas, con una disciplina más rigurosa y una fuerte expectativa escatológica.
c. 190–800
En su forma antigua, Jesús era un hombre sobre quien descendió el poder de Dios y que fue adoptado como Hijo; el adopcionismo hispano del s.
c. 190–400
Afirmaba que Padre, Hijo y Espíritu Santo no son personas distintas, sino tres modos o manifestaciones sucesivas del único Dios.
Siglo IV
c. 311–411
Sostenía que los sacramentos administrados por clérigos que habían entregado las Escrituras en la persecución (traditores) eran inválidos, y que la verdadera Iglesia es la de los puros.
c. 318–381
Sostenía que el Hijo es la primera y más excelsa criatura de Dios, no eterno ni de la misma sustancia que el Padre: «hubo un tiempo en que no era».
c. 360–420
Sostenía que en Cristo el Logos divino ocupaba el lugar del alma racional (nous) humana, de modo que Cristo no tenía una mente humana completa.
Macedonianismo (pneumatómacos)
c. 360–400
Aceptaban (en distintos grados) la divinidad del Hijo, pero negaban que el Espíritu Santo fuera Dios en igual sentido, considerándolo una criatura o un ser intermedio.
Siglo V
c. 405–431
Negaba que el pecado de Adán se transmitiera a sus descendientes y sostenía que el ser humano puede, con su libre albedrío y la ayuda de la ley y el ejemplo de Cristo, evitar el pecado sin necesidad de una gracia interior previa.
c. 426–529
Según la definición posterior, enseñaba que el inicio de la fe (initium fidei) puede venir de la voluntad humana, y que la gracia ayuda y completa ese primer movimiento.
c. 428–451
Tal como fue condenada, la doctrina dividía a Cristo en dos sujetos (el Verbo y el hombre Jesús) unidos solo moralmente, y rechazaba llamar a María Theotokos («Madre de Dios»).
El eutiquianismo afirmaba que tras la unión la humanidad de Cristo quedó absorbida en su divinidad, de modo que no era consustancial con nosotros.
Siglo VII
c. 633–681
Afirmaba que en Cristo, aun con dos naturalezas, hay una sola «energía» u operación (monoenergismo) y luego una sola voluntad (monotelismo).
Siglo VIII
c. 726–843
Sostenía que la veneración de imágenes (iconos) de Cristo y de los santos es idolatría, y que Cristo no puede ser representado sin dividir o confundir sus naturalezas.