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La posición reformada

Cómo los Estándares de Westminster entienden la Escritura como regla, con sus propias fuentes.

Qué enseña

Lo que enseñan los Estándares de Westminster sobre la Escritura como regla, con el lugar que cada texto ocupa entre ellos.

La Confesión de Westminster dice, al enumerar los libros de ambos Testamentos: «Todos estos fueron dados por la inspiracion de Dios para ser la regla de la fé y de la práctica.». ()

  1. La Confesión de Westminster enseña: «La autoridad de las Sagradas Escrituras, la que hace que deben creerse y obedecerse, no depende del testimonio de ningun hombre ó iglesia cualquiera que fuera, sino enteramente del de Dios, quien es su autor; porque El es la misma verdad; por esto deben ser recibidas porque son la palabra de Dios.».

  2. La Confesión de Westminster enseña: «Todo el consejo de Dios, tocante á todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvacion, fé y vida del hombre; es ó expresamente expuesto en las Escrituras ó se puede deducir de ellas por buena y necesaria consecuencia; y á esta revelacion de su voluntad, nada se puede, ni se debe, añadir nunca, ni por nuevas revelaciones del Espíritu, ni por las tradiciones de los hombres.». Y conserva la iluminación interna del Espíritu: «la iluminacion interna del Espíritu de Dios, es necesaria á fin de que se entiendan de una manera salvadora, las cosas reveladas en la palabra». Y las circunstancias del culto y del gobierno: «hay algunas circunstancias tocante al culto de Dios y al gobierno de la iglesia, comunes á las acciones y sociedades humanas, que deben arreglarse conforme á la luz de la naturaleza y la prudencia cristiana, guardándose siempre las reglas generales de la palabra».

  3. La Confesión de Westminster enseña: «Las cosas reveladas en las Escrituras, considerándolas en su naturaleza, no son todas igualmente claras, ni se entienden igualmente por todos». Y añade su cualificación afirmativa: «las cosas que necesariamente tienen que saberse, creerse y guardarse para conseguir la salvacion, son propuestas y declaradas en uno ú otro lugar de las Escrituras, tan claramente, que no solo los eruditos, sino aun los que no lo son, pueden alcanzar un conocimiento suficiente de ellas, por el debido uso de los medios ordinarios».

  4. La Confesión de Westminster enseña: «La misma Escritura es la regla infalible para interpretarse á sí misma; y por tanto, cuando hay una cuestion respecto del sentido verdadero y pleno de cualquier pasaje; cuyo significado no es multíplice, sino uno solo, se puede buscar y establecer segun otros textos que hablan con mas claridad.».

  5. La Confesión de Westminster enseña: «El Espíritu Santo, que habla en las Escrituras, el Juez Supremo, por quien toda controversia religiosa tiene que decidirse y por quien tambien todos los decretos de los concilios, las opiniones de los escritores antiguos, y las doctrinas de los hombres y de los espíritus particulares tienen que determinarse, y en su fallo ó sentencia, podemos descansar confiadamente.».

Por qué

Para la Confesión de Westminster, Dios quiso ponerlo todo por escrito: «para mejor conservar y propagar la verdad, y para el mejor consuelo y establecimiento de la iglesia contra la corrupcion de la carne, la malicia de Satanás y del mundo, le plugo ponerlo todo en escrito» ().

Y reconoce el testimonio de la iglesia, pero la persuasión viene de otra parte: «El testimonio de la iglesia puede mover é inducirnos á guardar para las Sagradas Escrituras una estimacion alta y reverencial» (). La Confesión la ubica en «la obra interior del Espíritu Santo, quien dá testimonio juntamente con la palabra divina, y por ella á nuestros corazones» ().

Para el Catecismo Menor de Westminster, la Escritura es la única regla: «La palabra de Dios que se contiene en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, es la única regla que ha dado Dios para enseñarnos como hemos de glorificarle y gozar de El.» ().

La Escritura que usa

Los pasajes que los Estándares de Westminster citan sobre la Escritura como regla, y cómo los leen.

  • La Confesión de Westminster lo cita para los límites de la revelación natural (Confesión 1.1).

  • La Confesión de Westminster lo cita para el conocimiento salvador (Confesión 1.1).

  • La Confesión de Westminster lo cita para los modos antiguos de hablar Dios y el Hijo (Confesión 1.1).

  • La Confesión de Westminster lo cita para la escritura, la certeza y el consuelo (Confesión 1.1).

Cómo se vive

Para los Estándares de Westminster, las Escrituras se leen «con deseo de conocer, creer y obedecer la voluntad de Dios revelada en ellas» ().

La palabra de Dios se predica solo por quienes están dotados y llamados a ese oficio: «La palabra de Dios debe ser predicada solamente por quienes están suficientemente dotados y también debidamente aprobados y llamados a ese oficio» ().

  • Leer la Escritura

    El pueblo tiene derecho y parte en las Escrituras y debe leerlas y escudriñarlas con temor de Dios (Confesión 1.8); y por sí mismos y con sus familias; para este fin, las Sagradas Escrituras han de traducirse del original a las lenguas comunes (Catecismo Mayor 156) (; ).

  • Cómo leerla

    El Catecismo Mayor dice: «Las Sagradas Escrituras deben leerse con alta y reverente estima de ellas» ().

  • La predicación

    El Catecismo Mayor dice: «La palabra de Dios debe ser predicada solamente por quienes están suficientemente dotados y también debidamente aprobados y llamados a ese oficio» ().

  • Oír y recibir

    El Catecismo Mayor prescribe oír con diligencia, preparación y oración, examinar lo oído por la Escritura, recibirlo con fe y amor, meditarlo y dar fruto en la vida ().

Grado de autoridad

Las categorías de autoridad que los propios Estándares de Westminster aplican a sus textos, con su definición en palabras de los Estándares.

Escritura: juez supremo

El Espíritu Santo, que habla en las Escrituras, es el Juez supremo por quien toda controversia religiosa tiene que decidirse (Confesión 1.10); la Escritura es la única regla (Catecismo Menor 2) ().

Ninguna afirmación de esta página tiene este grado.

Estándares de Westminster

La Confesión y los Catecismos de Westminster son normas subordinadas a la Escritura: los concilios pueden errar y ayudan a la fe sin constituir su regla (Confesión 31.4); sus determinaciones, si concuerdan con la Escritura, se reciben con reverencia y sumisión (Confesión 31.3) ().

En esta página: la autoridad divina, la suficiencia, la claridad, la Escritura que se interpreta a sí misma, el juez supremo, el canon y las lenguas originales, la traducción y el acceso.