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Objeción a la postura católica

Si Cristo se ofreció «una vez para siempre», la Misa no puede ser un sacrificio

La objeción

Hebreos dice que Cristo no se ofreció «muchas veces» sino una vez, que «con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre á los santificados» y que «donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por pecado» (; ). La muerte de Cristo es el único sacrificio propiciatorio; la Cena puede ser un sacrificio de alabanza y acción de gracias de los ya reconciliados, pero no uno que reconcilie con Dios. Si la Misa es un sacrificio propiciatorio que se ofrece cada día por vivos y difuntos, o repite la cruz o le añade algo que la cruz no hizo.

En sus propias palabras

  • En este sacramento, Cristo no está ofrecido á su Padre, ni se hace ningun sacrificio verdadero para remision de pecados ni de los vivos y ni de los muertos, sino solamente un recuerdo de aquella vez cuando se ofreció á sí mismo, por sí mismo en la Cruz, una oblacion espiritual de todo loor posible á Dios, alabándole por el sacrificio de su Hijo que fué una sola vez para siempre; de manera que el sacrificio papal de la misa (como lo llaman) es abominable á los ojos de Dios y un ultraje al solo y único sacrificio de Cristo, la única propiciacion para todos los elegidos.
    1647
  • nosotros no abolimos la misa, sino que la conservamos y la defendemos con reverencia. Pues entre nosotros se celebran misas todos los domingos y en las demás fiestas
    1531

Suelen plantearla reformados y luteranos.

La respuesta católica

Para la Iglesia católica, el sacrificio de la cruz fue uno y para siempre. El Concilio de Trento abre su doctrina sobre la Misa diciendo que Cristo «se había de ofrecer á sí mismo á Dios Padre, una vez, por medio de la muerte en el ara de la cruz, para obrar desde ella la redencion eterna» (). El Catecismo dice: «el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual» (), que remite a ().

Para la Iglesia católica, la Misa no es un segundo sacrificio. Trento enseña: «la hostia es una misma, uno el mismo que ahora ofrece por el ministerio de los sacerdotes, que el que entonces se ofreció á sí mismo en la cruz, con sola la diferencia del modo de ofrecerse» (). El Catecismo lo resume: «El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio» (). Juan Pablo II escribe: «La Misa hace presente el sacrificio de la Cruz, no se le añade y no lo multiplica. Lo que se repite es su celebración memorial, la «manifestación memorial» (memorialis demonstratio), por la cual el único y definitivo sacrificio redentor de Cristo se actualiza siempre en el tiempo» ().

Para la Iglesia católica, ese único sacrificio se hace presente porque el sacerdocio de Cristo no terminó en la cruz. Trento enseña que ese sacerdocio «no habia de acabarse con su muerte», y que en la última Cena Cristo dejó a la Iglesia «un sacrificio visible, segun requiere la condicion de los hombres, en el que se representase el sacrificio cruento que por una vez se habia de hacer en la cruz, y permaneciese su memoria hasta el fin del mundo, y se aplicase su saludable virtud á la remision de los pecados que cotidianamente cometemos» (; ). El Catecismo explica cómo un acontecimiento único puede estar presente sin repetirse: «todos los demás acontecimientos suceden una vez, y luego pasan y son absorbidos por el pasado. El misterio pascual de Cristo, por el contrario, no puede permanecer solamente en el pasado, pues por su muerte destruyó a la muerte, y todo lo que Cristo es y todo lo que hizo y padeció por los hombres participa de la eternidad divina y domina así todos los tiempos y en ellos se mantiene permanentemente presente» (). Y dice en qué sentido la Eucaristía es sacrificio: «porque representa (= hace presente) el sacrificio de la cruz, porque es su memorial y aplica su fruto» ().

Para la Iglesia católica, la Misa es sacrificio en sentido propio, y también de alabanza. Juan Pablo II: «la Eucaristía es sacrificio en sentido propio y no sólo en sentido genérico, como si se tratara del mero ofrecimiento de Cristo a los fieles como alimento espiritual» (). El Catecismo la llama a la vez «sacrificio de acción de gracias al Padre» y «sacrificio de alabanza» (), y enseña que en ella «el sacrificio de Cristo se hace también el sacrificio de los miembros de su Cuerpo» ().

Para la Iglesia católica, la Misa es propiciatoria porque en ella está el mismo Cristo de la cruz. Trento enseña: «por quanto en este divino sacrificio que se hace en la Misa, se contiene, y sacrifica incruentamente aquel mismo Cristo que se ofreció por una vez cruentamente en el ara de la cruz; enseña el santo Concilio, que este sacrificio es con toda verdad propiciatorio» (; ). Sus frutos son los de la cruz: «Los frutos por cierto de aquella oblacion cruenta, se logran abundantisimamente por esta incruenta: tan lejos está que esta derogue de modo alguno á aquella» (). Y se reciben «si nos acercamos al Señor contritos y penitentes, si con sincero corazon, y recta fe, si con temor y reverencia» ().

Si alguno dixere, que se comete blasfemia contra el santisimo sacrificio que Cristo consumó en la cruz, por el sacrificio de la Misa; ó que por este se deroga á aquel; sea excomulgado.

Fuentes citadas

En la respuesta

  • sesión XXII, caps. 1–2, can. 4

    17 sep 1562

  • Ecclesia de Eucharistia 12–13

    17 abr 2003

  • 1085, 1360, 1361, 1364, 1366, 1367, 1368

    1992/1997

En la objeción

  • 29.2

    1647

  • XXIV.1, 19, 22

    1531

  • XXIV.21–27

    25 jun 1530

  • II.2.1

    1537

Pasajes

En la respuesta

  • Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable:

  • Por lo cual puede también salvar eternamente á los que por él se allegan á Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; Que no tiene necesidad cada día, como los [otros] sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto [lo] hizo una sola vez, ofreciéndose á sí mismo.

En la objeción

  • Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podían permanecer. Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable:

  • Que no tiene necesidad cada día, como los [otros] sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto [lo] hizo una sola vez, ofreciéndose á sí mismo.

  • Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

  • Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena; De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo.

Textos que citan la Confesión de Westminster 29.2, la Confesión de Augsburgo XXIV.24–27 y la Apología XXIV.22–23. Malaquías 1:11 se lee de dos modos: Trento, ses. XXII, cap. 1, y Apología XXIV.31–32.

Videos

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Otras objeciones