La posición luterana
Cómo las confesiones luteranas entienden el bautismo, con sus propias fuentes.
Qué enseña
Lo que enseñan las confesiones luteranas sobre el bautismo, con el lugar que cada texto ocupa en el Libro de Concordia.
Para las confesiones luteranas, el bautismo se define así: «Obra el perdón de los pecados, libra de la muerte y del diablo y da la salvación eterna a todos los que lo creen, como dicen las palabras y promesas de Dios». (Catecismo Menor IV.6)
El Catecismo Menor enseña: «El bautismo no es solamente agua común, sino el agua comprendida en el mandato de Dios y unida a la palabra de Dios».
Catecismos: «Biblia de los laicos»Catecismo Menor IV.2
La Confesión de Augsburgo enseña, en su texto latino: «Sobre el bautismo enseñan que es necesario para la salvación, que por el bautismo se ofrece la gracia de Dios y que los niños deben ser bautizados, quienes, ofrecidos a Dios por el bautismo, son recibidos en la gracia de Dios». Y en su texto alemán: «Sobre el bautismo se enseña que es necesario y que por él se ofrece gracia; que también se debe bautizar a los niños, quienes mediante ese bautismo son entregados a Dios y le son agradables».
Confesión de Augsburgo: «el símbolo de nuestro tiempo»Confesión de Augsburgo IX.1–2, Confesión de Augsburgo IX
El Catecismo Menor enseña: «Ciertamente no lo hace el agua, sino la palabra de Dios que está con el agua y junto a ella, y la fe que confía en esa palabra de Dios en el agua». Y continúa: «Pues sin la palabra de Dios el agua es agua común y no es bautismo; pero con la palabra de Dios es bautismo, es decir, un agua de vida llena de gracia y un baño del nuevo nacimiento en el Espíritu Santo».
Catecismos: «Biblia de los laicos»Catecismo Menor IV.10
El Catecismo Mayor enseña: «pero el bautismo no es obra nuestra, sino de Dios».
Catecismos: «Biblia de los laicos»Catecismo Mayor IV.35
La Apología de la Confesión de Augsburgo enseña: «Pues es completamente cierto que la promesa de salvación pertenece también a los niños pequeños».
Confesión (símbolo)Apología IX.52
El Catecismo Menor enseña: «Significa que el viejo Adán en nosotros debe ser ahogado y morir, mediante contrición y arrepentimiento diarios, con todos los pecados y malos deseos; y que, a su vez, salga y resucite cada día un hombre nuevo que viva eternamente ante Dios en justicia y pureza».
Catecismos: «Biblia de los laicos»Catecismo Menor IV.12
Por qué
Las confesiones luteranas fundan el bautismo en la institución y el mandato de Dios: «El bautismo no es otra cosa que la palabra de Dios en el agua, mandada por su institución» (Esmalcalda III.5.1).
Y sostienen que la promesa de salvación alcanza también a los niños: «Pues es completamente cierto que la promesa de salvación pertenece también a los niños pequeños» (Apología IX.52).
Para las confesiones luteranas, en el bautismo obra Dios y no quien lo administra. El Catecismo Mayor dice: «Pues ser bautizado en el nombre de Dios es ser bautizado por Dios mismo, no por seres humanos» (Catecismo Mayor IV.10).
Los mismos textos los leen de otro modo otras tradiciones: lo verás en Lo que escribieron los primeros cristianos, que es una sección neutral.
La Escritura que usa
Los pasajes que las confesiones luteranas citan sobre el bautismo, y cómo los leen.
El Catecismo Menor funda el bautismo en la institución de Cristo y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Catecismo Menor IV.3–4).
El Catecismo Menor cita este versículo como la promesa de salvación para quien cree y es bautizado (Catecismo Menor IV.7–8).
El Catecismo Menor lo cita para el lavamiento de la regeneración y de la renovación (Catecismo Menor IV.10).
El Catecismo Menor lo cita para la vida nueva que el bautismo significa cada día (Catecismo Menor IV.13–14).
Cómo se vive
Para las confesiones luteranas, el padre de familia enseña el bautismo a los de su casa: el Catecismo Menor dice que debe hacerlo «con sencillez» (Catecismo Menor IV).
El bautismo no se repite: «Por eso el bautismo permanece para siempre» (Catecismo Mayor IV.77).
El agua con la palabra
El bautismo es agua unida al mandato y a la palabra de Dios (Catecismo Menor IV.2).
El nombre
Se bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Catecismo Menor IV.4).
Los niños
Se bautiza a los niños: la gracia y la promesa no se les niegan por la edad (Confesión de Augsburgo IX; Apología IX.52).
La fe y la oración
Se lleva a los niños con la esperanza y la oración de que Dios les dé fe (Catecismo Mayor IV.57).
La vida diaria
La contrición, el arrepentimiento y la vida nueva se viven cada día (Catecismo Menor IV.12).
Volver al bautismo
Tras el pecado se vuelve al bautismo, no se busca otro lavado (Catecismo Mayor IV.77–79).