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La posición católica

Qué responde la Iglesia católica a la pregunta «¿solo la Escritura?», con sus propias fuentes.

Qué enseña

Lo que la Iglesia católica enseña sobre la Escritura y la Tradición, con el grado de autoridad que le corresponde según las categorías de la Iglesia.

¿Solo la Escritura? «[…] la Iglesia no deriva solamente de la Sagrada Escritura su certeza acerca de todas las verdades reveladas.» () (; ; ; ; )

  1. Para la Iglesia católica, la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura «constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia» (Dei Verbum 10), y «se han de recibir y venerar ambas con un mismo espíritu de piedad» (Dei Verbum 9). Considera la Escritura, «juntamente con la Sagrada Tradición, como la regla suprema de su fe» (Dei Verbum 21), y enseña que el Magisterio «no está sobre la palabra de Dios, sino que la sirve» (Dei Verbum 10).

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  2. La revelación de Dios culmina en Cristo, y no hay que esperar otra revelación pública. Cristo mandó a los apóstoles predicar el Evangelio, «fuente de toda la verdad salvadora». Ellos lo transmitieron de dos maneras: de palabra, con su ejemplo y sus instituciones, y por escrito, bajo la inspiración del Espíritu Santo. Para que el Evangelio se conservara vivo, dejaron como sucesores a los obispos.

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  3. La Escritura es la palabra de Dios puesta por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo; la Tradición transmite íntegra a los sucesores de los apóstoles la palabra de Dios que Cristo y el Espíritu confiaron a los apóstoles. Las dos brotan «de la misma divina fuente», forman «un solo depósito sagrado de la palabra de Dios» y se reciben «con un mismo espíritu de piedad».

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  4. La Tradición y la Escritura forman «un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia», y en su conservación «prelados y fieles colaboran estrechamente» (Dei Verbum 10). La totalidad de los fieles «no puede equivocarse cuando cree», y lo manifiesta «mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo»; con ese sentido de la fe el Pueblo de Dios se adhiere a la fe «guiado en todo por el sagrado Magisterio» (Lumen gentium 12). Pero el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, escrita o transmitida, está confiado solo al Magisterio vivo de la Iglesia: el Papa y los obispos en comunión con él. Ese Magisterio «no está sobre la palabra de Dios, sino que la sirve, enseñando solamente lo que le ha sido confiado». Escritura, Tradición y Magisterio están unidos de tal modo «que no tiene consistencia el uno sin el otro».

    Enseñado por un concilio y , , , , , ,

  5. Fue la Tradición apostólica la que hizo discernir a la Iglesia qué escritos forman la lista de los libros santos, el «canon». Comprende 46 libros del Antiguo Testamento (45 si se cuentan Jeremías y Lamentaciones como uno) y 27 del Nuevo, entre ellos Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y los dos libros de los Macabeos; todos ellos «enteros, con todas sus partes» (Concilio de Trento, ses. IV; lo renovó el Vaticano I, _Dei Filius_, can. II.4).

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Por qué

La Iglesia católica da sus razones con la Escritura y con la historia de cómo se transmitió el Evangelio. Cristo mandó a los apóstoles predicar el Evangelio «á toda criatura», «como fuente de toda verdad conducente á nuestra salvacion» (); los apóstoles lo transmitieron de palabra y por escrito, y dejaron sucesores (); piden a los fieles «que conserven las tradiciones que han aprendido o de palabra o por escrito» (); y la Iglesia conoció por la Tradición qué libros forman la Escritura ().

El Catecismo cita a san Agustín:

No creería en el Evangelio, si no me moviera a ello la autoridad de la Iglesia católica
San AgustínContra epistulam Manichaei quam vocant fundamenti 5, 6396

Y un adagio de los Padres, con Orígenes:

La sagrada Escritura está más en el corazón de la Iglesia que en la materialidad de los libros escritos
En efecto, la Iglesia encierra en su Tradición la memoria viva de la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo le da la interpretación espiritual de la Escritura
Adagio sin autor en el Catecismo; OrígenesHomilías sobre el Levítico (Homiliae in Leviticum) 5, 5c. 239–245

Para la Iglesia católica, la Tradición, la Escritura y el Magisterio «están entrelazados y unidos de tal forma que no tiene consistencia el uno sin el otro» (): por eso no saca «exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado» (), aunque la tiene, junto con la Tradición, por «la regla suprema de su fe» ().

La Escritura que usa

Los pasajes que los documentos católicos citan sobre la Escritura y la Tradición, y cómo los leen.

  • Para la Iglesia católica, Cristo mandó: «predicad el evangelio á toda criatura» (), y prometió: «yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (); por eso el Evangelio se transmite primero por la predicación viva (; ).

  • Los apóstoles piden a los fieles «que conserven las tradiciones que han aprendido o de palabra o por escrito»: Dei Verbum lo lee como la orden de conservar lo recibido por las dos vías ().

  • Para la Iglesia católica, «la fe transmitida a los santos de una vez para siempre» se guarda sin añadirle nada; lo que crece es su comprensión (; ).

  • El Catecismo lee aquí a la Iglesia como «columna y fundamento de la verdad», que guarda la memoria de las palabras de Cristo y transmite la confesión de fe de los apóstoles ().

Objeciones

Objeciones a la postura católica. Abre cada una para leer en profundidad la respuesta católica.

  • Solo la Escritura es regla y norma; los Padres, los concilios y la Tradición son testigos, no jueces

    Solo los escritos de los profetas y apóstoles son la regla por la que se juzga toda doctrina y todo maestro. Los Padres y los concilios merecen respeto, pero son testigos de cómo se entendió la Escritura, no una segunda norma: «Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema» (). Poner la Tradición a la par de la Escritura le quita a la Palabra de Dios su lugar de juez único.

  • La Escritura basta: todo lo necesario para la fe y la salvación está escrito, y nada se le ha de añadir por tradiciones de hombres

    Dios quiso poner por escrito toda su voluntad para conservarla sin corrupción, y los modos anteriores de revelarse ya cesaron. Todo lo necesario para la fe y la salvación está dicho en la Escritura o se deduce de ella «por buena y necesaria consecuencia»; la Escritura hace que «el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra» (). Por eso no se le debe añadir nada, ni por nuevas revelaciones ni por tradiciones humanas; aunque la comprensión salvadora de lo revelado necesita «la iluminacion interna del Espíritu de Dios», y las circunstancias del culto y del gobierno de la iglesia se ordenan «conforme á la luz de la naturaleza y la prudencia cristiana», guardando las reglas generales de la palabra.

  • «En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres»: las tradiciones humanas no obligan la conciencia

    Cristo reprochó a los fariseos honrar a Dios con «mandamientos de hombres» (). Las tradiciones humanas no obligan la conciencia como si fueran necesarias para la salvación. Los luteranos admiten los ritos que sirven al buen orden en la Iglesia, pero enseñan que quien enseña que con ellos se merece la gracia oscurece el Evangelio, y que no es pecado mortal quebrantar tales ordenanzas; los reformados, que «solo Dios es el Señor de la conciencia» ().

Cómo se vive

Para la Iglesia católica, la Escritura se recibe sobre todo en la liturgia, donde, enseña el Concilio, Cristo «está presente en su palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es El quien habla» (). En cada misa se lee la Escritura; en las misas de domingos y fiestas de precepto con concurso del pueblo «debe haber homilía» (); el Concilio pidió que en un período de años se lean al pueblo «las partes más significativas de la Sagrada Escritura» ().

La Iglesia exhorta además a todos los fieles a la «lectura frecuente de las divinas Escrituras» (), acompañada de oración, y quiere que la catequesis y la predicación se funden en la Escritura, la Tradición, la liturgia y el Magisterio ().

  • Liturgia de la Palabra

    En la liturgia «la importancia de la Sagrada Escritura es sumamente grande»: de ella se toman las lecturas, los salmos, y de ella están «penetrados» las oraciones e himnos (). Para la Iglesia, Cristo «está presente en su palabra» cuando se lee () .

  • Más Escritura en la misa

    El Concilio pidió que «se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura» en un período determinado de años, y una lectura «más abundante, más variada y más apropiada» en las celebraciones () .

  • La homilía

    En la homilía se exponen, «partiendo del texto sagrado, los misterios de la fe y las normas de vida cristiana». En las misas de domingos y fiestas de precepto con concurso del pueblo «debe haber homilía, y no se puede omitir sin causa grave»; la hace un sacerdote o un diácono () .

  • Lectura y oración personal

    La Iglesia «recomienda insistentemente a todos sus fieles […] la lectura asidua de la Escritura», y pide que la acompañe la oración, «pues a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras» (). Benedicto XVI describe la _lectio divina_ en pasos: lectura, meditación, oración y contemplación () .

  • Biblias con aprobación y notas

    Los libros de la Escritura solo pueden publicarse si los aprobó la Sede Apostólica o la Conferencia Episcopal; las traducciones a la lengua vernácula necesitan la misma aprobación y deben ir «acompañadas de las notas aclaratorias necesarias y suficientes» () .

  • Catequesis y predicación

    El ministerio de la palabra «se debe fundar en la sagrada Escritura, en la Tradición, en la liturgia, en el magisterio y en la vida de la Iglesia» (); el estudio de la Escritura «ha de ser como el alma de la Sagrada Teología» () .

  • La profesión de fe

    Quienes asumen ciertos oficios en la Iglesia profesan, con el Credo: «Creo, también, con fe firme, todo aquello que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida por la Tradición, y que la Iglesia propone para ser creído, como divinamente revelado» () ().

  • Escuchar juntos la Escritura

    Para la Iglesia, «escuchar y meditar juntos las Escrituras nos hace vivir una comunión real, aunque todavía no plena» con los demás cristianos (); el Concilio llama a las Escrituras «instrumentos preciosos» para la unidad en el diálogo () y admite traducciones hechas con los hermanos separados () .

Grado de autoridad

Qué significa, para la Iglesia católica, que una enseñanza sea dogma, doctrina definitiva, magisterio auténtico o disciplina.

Dogma

Se ha de creer con fe divina y católica todo aquello que se contiene en la palabra de Dios escrita o transmitida por tradición, es decir, en el único depósito de la fe encomendado a la Iglesia, y que además es propuesto como revelado por Dios, ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia, ya por su magisterio ordinario y universal ().

En esta página: cómo se transmite la revelación, el canon de la Escritura, la inspiración de los libros, la verdad de la Escritura, el progreso de la Tradición.

Doctrina definitiva

Se han de aceptar y retener firmemente todas y cada una de las cosas sobre la doctrina de la fe y las costumbres propuestas de modo definitivo por el magisterio de la Iglesia ().

Ninguna afirmación de esta página tiene este grado.

Magisterio auténtico

asentimiento religioso del entendimiento y de la voluntad, sin que llegue a ser de fe ().

En esta página: la revelación en Cristo, cómo se transmite la revelación, el depósito de la fe, el canon de la Escritura, la inspiración de los libros, cómo interpretar la Escritura, la veneración de las Escrituras, el progreso de la Tradición.

Disciplina

Las decisiones magisteriales en materia de disciplina, aunque no estén garantizadas por el carisma de la infalibilidad, no están desprovistas de la asistencia divina y requieren la adhesión de los fieles ().

Ninguna afirmación de esta página tiene este grado.