La posición reformada
Cómo los Estándares de Westminster entienden el bautismo, con sus propias fuentes.
Qué enseña
Lo que enseñan los Estándares de Westminster sobre el bautismo, con el lugar que cada texto ocupa entre ellos.
El Catecismo Menor de Westminster define el bautismo así: «El Bautismo es un sacramento, en el cual, el lavamiento con agua, en nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, significa y sella nuestra union con Cristo, nuestra participacion en los beneficios de la alianza de gracia y nuestro comprometimiento de ser del Señor.». (Catecismo Menor de Westminster 94)
La Confesión de Westminster enseña: «El bautismo es un sacramento del Nuevo Testamento, instituido por Jesu-Cristo [...] no solo para admitir la persona bautizada en la iglesia visible [...] sino tambien para que sea para ella un signo y sello del concierto de la gracia». Y nombra lo que el bautismo significa y sella: «del hecho que es ingerida en Cristo [...] de su regeneracion [...] de la remision de sus pecados [...] y de su sumision á Dios por Jesu-Cristo, á fin de andar en novedad de vida».
Estándares de WestminsterWestminster 28.1
La Confesión de Westminster enseña: «El elemento exterior que se emplea en este sacramento es el agua, con la cual la parte que lo recibe se bautiza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, por un ministro del evangelio debidamente autorizado.».
Estándares de WestminsterWestminster 28.2
La Confesión de Westminster enseña: «No solo los que personalmente profesan su fé en Cristo y su obediencia á El deben ser bautizados [...] sino tambien deben serlo los párvulos cuyos padres son, á lo menos uno de ellos, creyentes». El Catecismo Menor da su propia formulación: «El Bautismo no debe administrarse á los que están fuera de la iglesia visible hasta que no profesen su fé en Cristo y su obediencia á él; mas, los párvulos de los que son miembros de la iglesia visible han de ser bautizados.».
Estándares de WestminsterWestminster 28.4, Catecismo Menor de Westminster 95
La Confesión de Westminster enseña: «La inmersion de la persona en el agua no es necesaria; sino que se administra rectamente el bautismo por la aspersion ó por la efusion del agua sobre la persona.».
Estándares de WestminsterWestminster 28.3
La Confesión de Westminster enseña: «La eficacia del bautismo no se limita al momento mismo en que se administra». Y añade: «la gracia prometida no solamente se ofrece, sino realmente es en debido tiempo demostrada y dada, por el Espíritu Santo, á aquellos (sean adultos ó párvulos) á quienes pertenece aquella gracia, segun el consejo de la propia voluntad de Dios».
Estándares de WestminsterWestminster 28.6
La Confesión de Westminster enseña: «Aunque el menosprecio ó descuido de esta ordenanza sea un grave pecado [...] sin embargo, la gracia y la salvacion, no son tan inseparablemente unidas con ella, que seria imposible ser regenerado ó salvo sin ella [...] y por otra parte, no resulta que todos los que sean bautizados, necesariamente son regenerados».
Estándares de WestminsterWestminster 28.5
La Confesión de Westminster enseña: «El sacramento del bautismo no debe administrarse á la misma persona mas de una vez.». El Catecismo Mayor añade: «El deber necesario, pero muy descuidado, de aprovechar nuestro bautismo debe cumplirse durante toda nuestra vida».
Estándares de WestminsterWestminster 28.7, Catecismo Mayor de Westminster 167
Por qué
Para los Estándares de Westminster, el bautismo se funda en el mandato de Cristo: «Segun el mismo mandato de Jesu-Cristo, este sacramento debe continuarse en su iglesia hasta el fin del mundo» (Westminster 28.1).
Y en el pacto, que incluye a los hijos de quienes profesan la fe: «que descienden de padres, ya sea ambos o uno solo de ellos, que profesan fe en Cristo y obediencia a él, están por ese motivo dentro del pacto y deben ser bautizados» (Catecismo Mayor de Westminster 166).
Para el Catecismo Mayor de Westminster, el bautismo sirve toda la vida: «sacando fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo, en quien somos bautizados, para mortificar el pecado y vivificar la gracia» (Catecismo Mayor de Westminster 167).
Los mismos textos los leen de otro modo otras tradiciones: lo verás en Lo que escribieron los primeros cristianos, que es una sección neutral.
La Escritura que usa
Los pasajes que los Estándares de Westminster citan sobre el bautismo, y cómo los leen.
La Confesión de Westminster y el Catecismo Menor lo citan para la institución, el nombre trino y la continuación del bautismo (Confesión 28.1–2; Catecismo Menor 94).
Se cita para la admisión en el cuerpo y el amor fraterno (Confesión 28.1; Catecismo Mayor 167).
Se cita para el signo y el sello, el pacto y los beneficios sellados (Confesión 28.1 y 28.4; Catecismo Mayor 166–167).
Se cita junto a la circuncisión y el bautismo en el pacto (Confesión 28.1 y 28.4; Catecismo Mayor 166–167).
Cómo se vive
Para los Estándares de Westminster, el bautizado debe aprovechar su bautismo durante toda la vida: «El deber necesario, pero muy descuidado, de aprovechar nuestro bautismo debe cumplirse durante toda nuestra vida» (Catecismo Mayor de Westminster 167).
Y el bautismo no se repite: «El sacramento del bautismo no debe administrarse á la misma persona mas de una vez.» (Westminster 28.7).
El agua
El elemento exterior del bautismo es el agua (Westminster 28.2).
La fórmula
Se bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Westminster 28.2; Catecismo Menor de Westminster 94).
Quién bautiza
Un ministro del evangelio debidamente autorizado (Westminster 28.2).
El modo
Se administra rectamente derramando o rociando el agua; la inmersión no es necesaria (Westminster 28.3).
Quienes profesan la fe
Se bautiza a quienes profesan su fe en Cristo y su obediencia a él (Westminster 28.4; Catecismo Menor de Westminster 95).
Los niños
Se bautiza a los hijos de padres de los que al menos uno es creyente (Westminster 28.4).
Una sola vez
El bautismo no se administra más de una vez a la misma persona (Westminster 28.7).
Aprovechar el bautismo
Se cumple durante toda la vida, sobre todo ante la tentación y al ver bautizar a otro (Catecismo Mayor de Westminster 167).