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Marcionismo

Período
s. II–V
Fundador
Marción de Sinope (c. 85–c. 160)

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Qué sostenía

Distinguía entre el Dios justo y creador del Antiguo Testamento y el Dios bueno revelado por Jesús, y rechazaba las Escrituras judías.

Cómo se respondió

Excomulgado en Roma (c. 144); refutado por Justino, Ireneo y sobre todo Tertuliano (Contra Marción, c. 207–208). Su canon reducido aceleró la reflexión de la Iglesia sobre el canon.

Su historia

Marción, armador de barcos originario de Sinope (en el mar Negro), llegó a Roma hacia el 140 e hizo una importante donación a la iglesia local. Hacia el 144 fue excomulgado (el dinero le fue devuelto) y fundó una red de iglesias propias, con obispos y liturgia, que se extendió rápidamente por el Mediterráneo y Oriente.

Su punto de partida era el contraste entre la Ley y el Evangelio. En su obra Antítesis comparaba textos del Antiguo Testamento con dichos de Jesús para mostrar que el Dios de Israel —creador, justo y legislador— no podía ser el Padre misericordioso anunciado por Cristo. Por eso rechazó las Escrituras judías y propuso un canon de dos partes: un Evangelio (una forma del Evangelio de Lucas sin ciertos pasajes) y un Apostolikon con diez cartas de Pablo. Su cristología tenía rasgos docetas: Jesús no habría nacido de una mujer.

La respuesta fue amplia. Justino Mártir lo menciona como un maestro activo; Ireneo cuenta que Policarpo, al encontrarse con él, lo llamó «primogénito de Satanás» (Contra las herejías III.3.4); Tertuliano le dedicó los cinco libros de Contra Marción (c. 207–208), que son nuestra fuente principal y defienden la unidad de Dios y de los dos Testamentos. La obra de Marción no se ha conservado; se reconstruye a partir de sus críticos.

Muchos historiadores consideran que el canon de Marción, el primero conocido, impulsó a la gran Iglesia a precisar su propio canon de escritos apostólicos, aunque discuten el alcance de esa influencia. Las iglesias marcionitas sobrevivieron, sobre todo en Siria, hasta el siglo V o más. La tentación de oponer el «Dios del Antiguo Testamento» al «Dios de Jesús» reaparece periódicamente, y por eso Marción sigue siendo un referente en el debate teológico moderno (por ejemplo, en Adolf von Harnack).