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Gnosticismo

Período
ss. II–III
Fundador
Sin fundador único; maestros como Basílides, Valentín y Ptolomeo

Ver en la línea de tiempo

Qué sostenía

Conjunto de movimientos que enseñaban que la salvación llega por un conocimiento (gnōsis) secreto, y que solían distinguir entre el Dios supremo y un creador inferior (demiurgo) del mundo material.

Cómo se respondió

Ireneo de Lyon (Contra las herejías, c. 180) opuso la regla de fe, la sucesión apostólica y los cuatro evangelios; también escribieron contra ellos Hipólito y Tertuliano.

Su historia

«Gnosticismo» es una etiqueta moderna (siglo XVII) para un conjunto variado de grupos de los siglos II y III que daban un lugar central a la gnōsis, un conocimiento revelado sobre el origen divino del ser humano. Muchos de esos sistemas describían un Dios supremo e incognoscible, una serie de emanaciones divinas (eones) y una caída que da origen a un creador inferior, el demiurgo, responsable del mundo material. Algunas personas llevarían en sí una chispa divina; Cristo vendría a despertarla y a llevarla de regreso a su origen.

Entre los maestros más conocidos están Basílides en Alejandría, Valentín (activo en Roma c. 136–160) y sus discípulos Ptolomeo y Heracleón, así como grupos llamados «setianos». No eran una sola iglesia: varios valentinianos, por ejemplo, participaban en la vida de las comunidades cristianas y se veían como cristianos más avanzados, no como un grupo aparte.

Hasta el siglo XX casi todo lo que se sabía de ellos provenía de sus adversarios, sobre todo Ireneo de Lyon, cuyo Contra las herejías (c. 180) responde con tres argumentos: la «regla de fe» recibida en todas las iglesias, la sucesión de obispos desde los apóstoles como garantía de enseñanza pública (no secreta) y el canon de cuatro evangelios. Ireneo también insiste en que el Dios creador y el Padre de Jesucristo son el mismo, y en la bondad de la creación y la resurrección de la carne. Hipólito de Roma y Tertuliano continúan la polémica.

En 1945 se descubrió en Nag Hammadi (Egipto) una biblioteca de códices coptos del siglo IV con textos como el Evangelio de Tomás, el Evangelio de la Verdad y el Apócrifo de Juan. Estos escritos permiten leer a esos grupos en sus propios términos y muestran una diversidad mayor que la descrita por los Padres. Algunos especialistas (Michael Williams, Karen King) incluso cuestionan que «gnosticismo» sea una categoría útil. La valoración de su relación con el cristianismo primitivo sigue siendo objeto de debate académico.