Saltar al contenido

Cisma de Occidente

Años
1378–1417

Qué pasó

Durante casi cuarenta años, dos y luego tres papas rivales, en Roma, Aviñón y Pisa, se disputaron la obediencia de la cristiandad latina. Fue una crisis de autoridad y legitimidad, no una división doctrinal, y terminó en el Concilio de Constanza con la elección de Martín V (1417).

El detalle

Desde 1309 los papas residían en Aviñón, y el papado era visto por muchos como dependiente de la corona francesa. Gregorio XI volvió a Roma en 1377 y murió allí al año siguiente. En abril de 1378, presionados por una multitud romana que exigía un papa italiano, los cardenales eligieron al arzobispo de Bari, que tomó el nombre de Urbano VI. Su trato duro los enemistó con él, y en septiembre de 1378 la mayoría de esos mismos cardenales, reunidos en Fondi, declaró inválida la elección anterior por haberse hecho bajo coacción y eligió a Roberto de Ginebra como Clemente VII, que se instaló en Aviñón.

No fue una disputa doctrinal. Ambas líneas profesaban la misma fe, los mismos sacramentos y la misma concepción del papado; la cuestión era simplemente cuál de los candidatos era el papa legítimo. Europa se dividió según criterios políticos: Francia, Escocia, Nápoles (por momentos), Castilla y Aragón siguieron en general a Aviñón; el Imperio, Inglaterra, buena parte de Italia, Hungría y Polonia siguieron en general a Roma. Hubo santos y teólogos serios en ambos bandos, por ejemplo Catalina de Siena con Roma y, durante un tiempo, Vicente Ferrer con Aviñón.

Los intentos de resolver el cisma mediante negociación o renuncia fracasaron. En 1409 cardenales de ambas obediencias se reunieron en el Concilio de Pisa, declararon depuestos a los dos papas y eligieron a Alejandro V (al que sucedió en 1410 Juan XXIII). Como ninguno de los anteriores cedió, ahora había tres. Finalmente, a instancias del emperador Segismundo, el Concilio de Constanza (1414–1418) depuso a Juan XXIII (1415), aceptó la renuncia del papa romano Gregorio XII (1415), quien antes convocó formalmente el concilio en su propio nombre, y depuso al papa de Aviñón, Benedicto XIII (1417). El 11 de noviembre de 1417 eligió a Martín V, que fue aceptado casi en todas partes.

El cisma tuvo consecuencias duraderas. Dañó el prestigio del papado y fortaleció el conciliarismo, la idea de que un concilio general tiene autoridad sobre el papa en ciertos casos, expresada en el decreto Haec sancta de Constanza (1415) y en su plan de concilios periódicos, Frequens (1417). El papado rechazó después la superioridad del concilio sobre el papa, y el peso de Haec sancta sigue discutiéndose entre historiadores y canonistas católicos. El mismo Concilio de Constanza condenó a John Wyclif e hizo quemar a Jan Hus (1415), hechos ligados a movimientos de reforma posteriores.

Cómo se cuenta: la Iglesia católica actual, en su lista oficial de papas, considera legítima la línea romana (de Urbano VI a Gregorio XII) y antipapas a los de Aviñón y Pisa; por eso un papa del siglo XX pudo volver a tomar el nombre de Juan XXIII. Los historiadores señalan que los contemporáneos que actuaban de buena fe no podían saber fácilmente quién tenía razón. Autores protestantes y ortodoxos han citado a veces el cisma como argumento contra las pretensiones papales, mientras que los autores católicos subrayan que la unidad de la fe nunca se rompió y que la crisis se resolvió dentro de las propias estructuras de la Iglesia.

Las partes

  • Obediencia romana
  • Obediencia de Aviñón
  • Obediencia pisana (desde 1409)

Fechas clave

  • Gregorio XI regresa de Aviñón a Roma1377
  • Elección de Urbano VI y luego de Clemente VII1378
  • Concilio de Pisa: tercer pretendiente1409
  • Se abre el Concilio de Constanza1414
  • Decreto Haec sancta; renuncia de Gregorio XII1415
  • Elección de Martín V1417